CUERPO EMBALADO

Incisión


Cuerpo embalado es el título que da nombre a esta propuesta de performance soterrada, en la que mediante una instalación fotográfica de estética positivista  se presenta una postura crítica ante el mercantilismo que nos engulle.

La instalación está compuesta por una imagen fotográfica situada sobre una aglomeración de papel. Ambos elementos están ubicados aprovechando un espacio esquinado.
El papel, encrespado y de color rosa asalmonado, se presenta a modo de bola gigante arrugada. Sobre éste se posa la fotografía ligeramente inclinada, apoyada mediante tres de sus esquinas –las superiores sobre sendas paredes y la inferior derecha sobre el suelo- quedando la esquina inferior izquierda en el aire.

La foto encuadra  la cabeza y el brazo de un cuerpo inactivo que emerge parcialmente, cuyo rostro perfila una inusitada vaguedad expresiva. El color de su piel se asemeja notablemente a la tonalidad del papel, homogeneizando y suavizando así la composición.
El cuerpo se pierde entre los marcados y artificiosos pliegues de la imagen, que se confunden con los reales tridimensionales.

La fotografía propuesta tiene un tratamiento preciosista, que embellece a la retratada e imita el procedimiento de ultra perfección de cualquier imagen publicitaria al uso. La obra torna mercancía performativa, justificándose mediante la condición de “artista performer” de la representada.

Enlazando la instalación con un proceso de “happening” su desarrollo comienza en el momento en el que la foto-performance es realizada, pasando por el embalado de las partes y su posterior envío a la convocatoria, concibiendo este empaquetado como una ceremonia que culminará en la exhibición de la pieza.

Estamos ante un cuerpo en representación, un cuerpo de la expresión, un cuerpo performativo.  ¿Protegido u oprimido?, ¿distinguido o ignorado?, ¿con vida interior o siendo un mero envase?
La obra nos habla del mercado del cuerpo de una forma amplia,  mudable a diferentes ámbitos de nuestra contemporaneidad social, pero centrada en el terreno del arte y de sus productos.
El artista se vende a través de sus trabajos, sin por ello desprenderse de su esencia. En el caso del cuerpo performativo,  éste se convierte en objeto en constante venta y contradictoriamente en algo propiamente no vendible. 



 
 
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